viernes, 9 de diciembre de 2011

PROBLEMÁTICA DEL AGRO : TENENCIA LA TIERRA EN EL PERU

PROBLEMÀTICA DEL AGRO: TENENCIA DE LA TIERRA EN EL PERU
                                                                                                                                                     EDGAR.  C. BAZÁN



La  variedad de hortalizas, granos,  frutas y otros productos de pan llevar, que día a día se ofertan en los mercados de nuestra región desde tempranas horas de la madrugada, y  luego, gracias a las amas de casa, nos permitimos degustar el paladar, tanto en los hogares desposeídos como en los hogares de solvencia económica. Mas allá de la exquisites de los potajes, es necesario interrogarse antes o después de la ingesta de dichos alimentos: ¿de dónde proceden estos alimentos ? ¿Qué insumos y fuerzas productivas han intervenido en su cultivo? ¿bajo qué condiciones socioepolíticas y socioeconómicas ( tasa arancelarias) se operativiza la actividad agrícola en esta parte de nuestra patria? ¿qué factores climatológico-ambiental han tenido que superar para llegar hasta nuestras mesas?      ¿y la pachamama (tierra) en qué estado de cosas se encuentra respecto a su tenencia actual, después de la frase célebre “tierra para quien la trabaje”?, precisamente en este artículo, nuestra inquietud girarà en torno a la última interrogante.

Respecto a la tenencia de la tierra, nos obliga hacer un análisis retrospectivo ubicándonos en el escenario de la década de los 60, cuando la efervescencia del campesinado latinoamericano pugnaba por la reivindicación de sus derechos, la estrategia del capitalismo norteamericano orquestó toda una propuesta que consistió en los golpes militares para administrar y gubernamentar los estados, pero el fin supremo de esta estrategia no fue la reivindicación justa y cabal de dichos reclamos, ni el fin de la inequidad social que hasta la fecha subyace, sino que el propósito imperial fue apagar la hoguera  social del campesinado, promocionando la TENENCIA DE LA TIERRA a través de una pseudo  expropiación a los latifundistas, terratenientes para distribuirlos a los campesinos bajo el cliché  populista de  gobierno revolucionario” . Esta decisión política  explicitado con bombos y platillos, legalmente nunca tuvo reglas claras a favor del campesinado; de manera tal que los terratenientes de la década de los 70, hoy en el segundo decenio del siglo XXI han recuperado nuevamente la tenencia de las parcelas distribuidas, recurriendo a una serie de mecanismos oscurantistas del propio sistema, para corresponder las exigencias del  modelo económico  neoliberal, consistente en las cadenas productivas para la  exportación, programa que requiere la tenencia de grandes extensiones de terreno concentrados en manos de algunos empresarios, que otrora se denominaron latifundistas, terratenientes.





La actual tenencia de la tierra por parte de los agricultores y el campesinado en zonas estratégicas,  ha pasado a ser administrada  en cuanto al sistema de cultivo bajo nuevas formas muy sutiles, pasando el pseudo dueño a una situación de exclusión temporal de la actividad agrícola,  en tanto las EMPRESAS al ritmo de la aclamada inversión, están ampliando en el campo agrícola, grandes extensiones de cultivo de las plantas industriales como la caña de azúcar, espárragos como cultivos exclusivos. Pero el asunto gravitante, no es el cambio de cultivo de especies, sino la forma indignante del cultivo , ya que las empresas cultivan el terreno, invierte economía en los insumos, mantenimiento y pago de personal y otros gastos, cuando llega la época de cosecha, se minimiza la calidad del producto agrícola y se sobrevaloran los costos de producción, y a la hora de equilibrar los costos de inversión con el monto de la venta del producto, el diferencial de dividendos es absorbida por la empresa, quedando una irrisoria suma para el propietario o parcelero; esta es una de las formas de cómo viene obrando el modelo capitalista, una actitud salvaje cuando la mirada se hace desde el enfoque antropológico, cuya esencia  es el humanismo social, y no el enfoque mercantilista, que concibe al hombre como un objeto de mercancía, aduciendo “competitividad, calidad, eficacia, eficiencia, globalización, capital humano etc”. Y, esto no es todo, otra de las formas de expropiación legalizada de las tierras del campesinado, es que el “parcelero” accede a los préstamos financieros de la banca privada previa hipoteca de su parcela, que en muchos casos han terminado desalojados  de sus parcelas y  del sueño  de  JUAN  VELASCO ALVARADO.



Toda esta trama compleja de las modos y relaciones de producción no opera ajena a la intencionalidad macro del imperialismo, por cuanto los planes apuntan a que en toda sudamérica se consolide la “cultura del consumismo”, “la cultura de una concepción ahistórica de la realidad” y para desactivar el verdor de los miles y miles de hectáreas de la zona costera se viene aplacando con el TLC ( una asimétrica relación comercial entre un estado capitalista y una nación incipiente no solo en su desarrollo sino en su autonomía económica y política), ya que  los efectos en el campo agrícola, reflejan el desmantelamiento de dicha actividad, expresados en  la carencia de inversión y reactivación del agro por parte del estado Peruano (históricamente de todo los gobiernos de turno), inexistencia de una tecnología agrícola moderna para operativizar en el campo, ausencia total de una asistencia técnica, la inexistencia total de un sistema o proyecto de desarrollo con planes estratégicos de mapas y calendarios de campañas de cultivo , cosecha , etc. Y todo ello pareciera decirnos “no cultiven ustedes…que nuestros productos  se los enviamos“; esta es una prueba palpable, de cómo el modelo  a través de cada gobierno de turno, en lugar de priorizar el mercado interno nacional, genera condiciones legales para el expansionismo del  mercado externo , augurando prerrogativas de combatir la pobreza, a través de  “inversión extranjera”,la ley de la oferta y la demanda“.



A propósito de la ley de la oferta y la demanda, la última crisis cíclica del modelo neoliberal en cuanto a la economía mundial, constituye una evidente crisis de su propia estructura, lo cual a su vez constituye el fracaso del pensamiento  Keynesiano y el fin de la historia de Fukuyama; cuyos indicadores  se pueden objetivar  en el corazón mismo del Wall Street  bajo las modalidades fenoménicas  de recesión, deflación camino a la estanflación. Frente a esta situación el estado que siempre asumió el papel de un simple observador de la oferta y demanda, hoy ha tenido que asumir el papel de salvavidas con una inversión millonario proveniente del erario nacional (tributación del pueblo) a fin de reflotar el capital de algunos banqueros privados; surgiendo la fórmula maravillosa que no tiene cabida ni en la lógica formal ni la lógica dialéctica : “cuando el negocio privado de los banqueros marcha  viento en popa, no se requiere la participación del estado, no se revierte la rentabilidad a favor de la inmensa mayoría de familias que han aportado con su demanda; pero cuando el negocio privado entra al agujero negro de la crisis económica, claman la intervención del estado, a fin de que las aportaciones tributadas por el  pueblo puedan salvar la crisis de la organización privada”.



En el panorama Peruano, hoy más que nunca, la pobreza, la miseria económica, moral, política, educativa viene flagelando a las familias de nuestra patria, con mayor intensidad  la clase desposeída, dicho de paso que la paradoja intelectual, por cierto defensores del  modelo neoliberal, en aras de confundir y negar la objetividad de la situación paupérrima del pueblo, han elaborado una tabla sectorizada desde la “A”, “B”, “C”…….”Z”, mentiras que fácilmente se pueden desbaratar con el coeficiente de “GHINI” ; pero más allá del  ardid de las clasificaciones de la pobreza, saltan a la vista no los indicadores macroeconómicos, sino los indicadores reales de la sobrevivencia humana del sector  desposeído, que va cuesta arriba a convertirse en  seres autotróficos, punto de vista que tiene asidero argumentativo con la opinión del  prestigioso periodista CÉSAR HILDEBRANDT: “porque lo que pasa es que vivimos la segunda guerra fría de la historia. Con mejores relaciones públicas, con menos chusquedad, con más inteligencia, pero con casi las mismas armas y los mismos objetivos que los que tuvieron los Reagan y los Bush. El señor Obama ha revuelto todo para que nada cambie”;  de ello se infiere que en el tablero de ajedrez de la “mundialización”, el tablero programático es el mismo  ( que apunta a la instauración de un solo modelo económico, un sólo modelo educativo, un solo gobernante de la aldea planetaria ) lo que cambian cada quinquenio son las piezas de dicho tablero, en contraposición del sentir y de la esperanza de miles y millones de familias  clasificadas en el ranking de la pobreza.















                        

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